La iglesia de la Beata Maria Vergine di Loreto, en Rovereto, nació por voluntad de la Cofradía de los Santos Roque y Sebastián, que entre 1688 y 1690 mandó construir una pequeña iglesia al borde del camino, la actual via Mazzini, y en 1713 le añadió un pequeño hospital para los enfermos de la ciudad. En 1740 la iglesia y dos casas vecinas se demolieron para levantar un edificio nuevo, más retirado y el doble de grande, consagrado en 1769 por el príncipe obispo de Trento Cristoforo Sizzo. En 1783, con las reformas de José II, la cofradía se disolvió y la iglesia se dedicó a la Virgen de Loreto.
Qué ver
El edificio es barroco, de líneas armoniosas y decoración sobria. La fachada tiene lesenas y capiteles y termina en un frontón de grandes volutas; en las hornacinas de abajo están las estatuas de san Francisco y san Antonio, en las de arriba san José y san Juan de la Cruz.
El interior es de una nave, con techo abovedado. Los altares de mármol a lo largo de las paredes conservan las reliquias de los mártires Crispín y Crispiniano; en el altar mayor está la estatua de la Virgen de Loreto, entre santa Escolástica y san Benito. Junto al altar del Sagrado Corazón hay empotrada una lápida paleocristiana procedente de Roma.
La visita
En 1920 los padres rosminianos, de vuelta en Rovereto, volvieron a poner en funcionamiento la iglesia, que ha seguido siendo propiedad de la arciprestal de San Marco. Conviene comprobar los horarios de apertura y de las celebraciones con la parroquia.
El consejo de la redacción
Mirad el suelo: a lo largo del pasillo central hay cinco lápidas de familias ilustres de la Rovereto de comienzos del siglo XVIII, que obtuvieron sepultura aquí donando a la iglesia altares y pinturas. Bajo el presbiterio estaba la tumba de los cofrades.
