En el valle del Gran San Bernardo, que aquí llaman la Coumba Freida, el carnaval se hace con las landzette: personajes de uniforme colorido, con sombreros altos cargados de flores y espejitos y una cola de crin al costado. La tradición liga esos trajes al paso de las tropas napoleónicas camino de Italia en 1800, y el museo de Allein está dedicado por entero a esta fiesta.
Qué ver
El recorrido muestra los trajes completos, las máscaras de madera, los sombreros y los objetos que acompañan a los personajes, y explica cómo se preparan: quién los cose, cuánto cuestan, cuánto tiempo llevan. Está también la parte sobre el calendario de la fiesta, que sigue días precisos y reglas que nadie escribe y todos conocen.
Los espejitos cosidos en los trajes servían, según la tradición, para devolver el mal de ojo, y la cola para barrer la mala suerte de las casas. Es un carnaval que recorre los pueblos entrando en las viviendas, no un desfile para mirar: la diferencia se entiende observando los objetos de cerca.
La visita
El museo está en la aldea de Ayez, en Allein, a media hora en coche de Aosta por la carretera del Gran San Bernardo; las aperturas son limitadas y estacionales, a menudo con reserva, así que hay que comprobarlo antes de subir. Una hora.
El consejo de la redacción
Antes de entrar mire la casa: es una casa fuerte del siglo quince, construida en piedra casi a hueso, con ventanas trabajadas que llevan el motivo de la gota invertida típico del Valle de Aosta. A partir de aquí lo reconocerá en decenas de edificios a lo largo del valle, y es la manera más sencilla de aprender a leer una arquitectura rural.
