En 1723 André De Pléod fue condenado a muerte por lesa majestad divina: había intentado matar a su mujer recurriendo a la magia. Con él su familia perdió el castillo, que se alza a 700 metros entre los viñedos y los frutales de Sorreley, en la ladera de Saint-Christophe.
Qué ver
Las dos almas del edificio se distinguen a simple vista: la parte más antigua es la torre circular del lado sur, donde estaba la capilla familiar, y a poniente queda una arquitectura típicamente valdostana; el resto lo añadieron los Sorreley tras un incendio, sin ningún respeto por el estilo anterior. Del siglo XIX son el recrecido de la torre de poniente, el cegado de las vidrieras de la galería de la primera planta y las dos escalinatas, con la del norte y el arco de entrada diseñados por Carlo Ceppi; entonces se rehízo también el parque, con nuevos paseos y un bosquecillo de abetos. Dentro, aún habitado, el castillo guarda una colección de peltres y muebles valdostanos de nogal.
La visita
Es propiedad privada y no se visita: se mira desde la carretera entre las viñas, a un kilómetro del castillo Jocteau. El sitio es más antiguo que la casa, porque cuando se fundó Augusta Praetoria aquí había una villa romana. El castillo, probablemente del siglo XIV, pertenecía al señorío de Quart; pasó a los Sorreley, ennoblecidos en 1570 y extinguidos pronto, con la ayuda de la peste de 1630, y en 1814 a los Passerin d'Entrèves, que aún lo conservan.
El consejo de la redacción
En 1940 pasó a la prefectura de Aosta y, tras la Liberación, los Aliados requisaron el ala este para oficiales sudafricanos a la espera de repatriación: un detalle que cuenta el paso de la guerra mejor que muchas guías.
