Poco después del casco antiguo la via delle Gallie sigue siendo la romana: la calzada consular está tallada en la roca sobre el Dora Baltea y la corona un arco de piedra de unos cuatro metros de grosor. Al lado está el miliario número XXXVI, que cuenta las millas desde Augusta Praetoria, la actual Aosta.
Qué ver
Es uno de los restos romanos más importantes y mejor conservados del Valle de Aosta, y lo que impresiona no es tanto el arco como el corte: la roca se trabajó para hacer pasar la calzada sobre el río, y el resultado aguanta desde hace dos mil años. Por el mismo trazado pasa hoy el tramo valdostano de la Via Francigena, que llega de Bard y sigue hacia Pont-Saint-Martin.
El consejo de la redacción
Se llega a pie desde el centro en pocos minutos y se camina sobre la calzada, no al lado: es una experiencia distinta de mirar una ruina vallada. Mejor con luz rasante, cuando el surco en la roca se lee mejor.
