Antes de que los castillos se convirtieran en casas para vivir eran máquinas de guerra, y aquí se ve porque está en ruinas: una torre cuadrada en el centro, un muro de recinto largo que encierra los edificios de servicio, y debajo el vacío. Se alza sobre un espolón rocoso a casi ochocientos metros, y desde allí controlaba el fondo del valle desde Aosta hasta Saint-Vincent.
Qué ver
El tipo es el que en el Valle de Aosta se llama castillo primitivo: ninguna elegancia, ninguna ventana grande, solo la torre y el recinto. Caminando dentro de los muros se lee la planta sin necesidad de carteles, porque faltan los tejados y los forjados y queda el esqueleto.
Dentro del recinto está la capilla, que conserva restos de frescos medievales: era la iglesia de la guarnición y de la gente que vivía alrededor. Abajo, la ladera cae sobre los viñedos de Chambave, y la posición lo explica todo: quien tenía esta roca controlaba a quien pasaba por el valle, y en aquel tiempo pasaban todos por ahí.
La visita
El castillo está en la aldea de Cly, municipio de Saint-Denis, y se llega en coche hasta un punto y luego a pie por un sendero corto; es una ruina al aire libre, el acceso es libre y gratuito y no hay servicios. Una hora entre subida y recorrido.
El consejo de la redacción
Lleve algo de beber y suba a última hora de la tarde: no hay nadie, el sol corta el valle de lado y se ven, uno tras otro, los demás castillos en las alturas de enfrente. Eran una cadena de puestos de guardia que se veían entre sí, y desde aquí arriba se entiende cómo funcionaba.
