El 26 de marzo de 1791 veinte cofrades firmaron el acta de fundación de la capilla de San Antonio de Padua en la aldea de Chiave, en Cortina d'Ampezzo. Destruida en 1809 por el incendio que las tropas napoleónicas de paso por el territorio ampezzano prendieron en el caserío, la iglesita se reconstruyó enseguida y más tarde fue objeto de una importante restauración en 1933.
Qué ver
El exterior presenta líneas clásicas y esenciales, con tejado a dos aguas coronado por un pequeño campanario de madera con cubierta de bulbo, ventanales de medio punto y dos campanas. En la fachada destaca el fresco de los años treinta del siglo XX que representa a San Antonio con el Niño. Dentro, de nave única y con sacristía en el lado derecho, el altar mayor barroco guarda el retablo pintado por el artista local Giuseppe Lacedelli (1774-1832). El altar lateral es una pieza comprada en Oberassen, en el valle de Pusteria, en 1841, atribuida a un taller friulano del siglo XVII. En las paredes, sostenidas por amplias ménsulas, hay dos esculturas antiguas que representan al Varón de Dolores y a Santa Catalina de Siena. En el presbiterio figuran dos lienzos de los siglos XVII y XVIII con Cristo y Santa Ana, mientras que sobre la entrada se ha colocado una pintura de San Juan Evangelista, procedente probablemente de la iglesia de Santa Caterina. En la hornacina de la derecha se conserva una gran cruz de nácar, comprada en Jerusalén por Enrico Gaspari Becheréto y donada en memoria de su madre Rosa.
La visita
Dentro del edificio, una inscripción situada sobre el portón de entrada recuerda la restauración de 1933. La sala de nave única te permite abarcar sin esfuerzo el conjunto del mobiliario y de las obras pictóricas que se conservan aquí.
El consejo de la redacción
Fíjate en la fachada en el contraste entre el fresco del siglo XX y el perfil abulbado del campanario de madera, un elemento típico de la arquitectura sacra alpina de la zona de Ampezzo.
