El 19 de agosto de 1696 la comunidad de Cortina d'Ampezzo paralizó por autoridad las obras del castillo de Zanna, por temor a que una fortaleza pusiera en riesgo la seguridad de la patria en caso de guerra y vulnerara las reglas democráticas tradicionales del lugar. La construcción, iniciada en 1694 en la aldea de Majon por iniciativa de Giovanni Maria de Zanna, quedó así sin terminar. Giovanni Maria, descendiente de Pietro de Zanna (ennoblecido en 1559), había obtenido del emperador Leopoldo I de Habsburgo el título de «Nobile di Santa Trinità e Pietra Reale» por haberse distinguido en la defensa de Viena durante el asedio de los turcos.
Qué ver
El conjunto se presenta hoy como una pequeña fortaleza en ruinas, con murallas perimetrales bajas y blancas y dos torretas angulares igual de blancas. En la fachada principal hay una pequeña capilla consagrada a la Santísima Trinidad. La interrupción de las obras dio origen a la leyenda local según la cual los habitantes de Ampezzo deshacían de noche los muros levantados durante el día, en un eco del mito de Penélope. Al noble de Zanna solo se le permitió levantar un palacio residencial, que en 1809 fue saqueado e incendiado por las tropas francesas durante la invasión de Ampezzo, y sufrió daños parciales.
El consejo de la redacción
Si paseas por la aldea de Majon, fíjate en cómo los restos de muro del siglo XVII y las dos torretas blancas están hoy integrados en el tejido residencial moderno, pegados a las casas de vecinos y turistas.
