El 17 de septiembre de 1314 las tropas de Cangrande I della Scala arrasaron la antigua pieve de Abano Terme durante la guerra entre los güelfos paduanos y Vicenza. De aquel saqueo solo se salvó la base del campanario gótico, punto de partida en torno al cual creció la reconstrucción del Duomo de San Lorenzo Mártir. El edificio actual nació de la obra iniciada el 15 de mayo de 1780 según proyecto del arquitecto Domenico Cerato, y no se volvió a consagrar hasta 1935, tras una larga serie de intervenciones que terminaron a finales del siglo XIX.
Qué ver
Por fuera, el duomo luce el aspecto neorrománico que definió en 1967 el arquitecto Efrem Ferrari, de Trento, sustituyendo la anterior fachada neoclásica de 1905. El frente lo dominan el portón de hierro forjado del artista trevisano Toni Benetton y las cuatro esculturas de Luigi Strazzabosco con los símbolos de los evangelistas. En los escalones de acceso se conserva un brocal de pozo de mármol blanco, testimonio histórico del vínculo de la ciudad con el agua termal. A la izquierda de la fachada se alza el campanario gótico: los primeros cinco metros de la base son del siglo X y están hechos de traquita, mientras que la parte superior la remató en 1314 la familia Mocenigo.
Dentro, la nave única acoge seis altares laterales. En el muro de los pies están las estatuas de la Fe y la Esperanza, talladas por Domenico y Tommaso Allio y rescatadas de la destruida iglesia paduana de Sant'Agostino por el arcipreste Gaspare Motti antes de 1822. La nave guarda pintura de peso: el siglo XVII lo representan el San Juan Bautista de Alessandro Maganza y el San José con el Niño de Antonio Zanchi, mientras que la Flagelación de Cristo de Bartolomeo Litterini es de 1712. Del Pitocchetto se admiran dos lienzos, Cristo en gloria con santos y San Lorenzo. En el presbiterio está el órgano de tubos que construyó la casa Tamburini en 1967, ampliado en 1975 siguiendo las indicaciones de Wolfango Dalla Vecchia y restaurado en 1999 por Diego Bonato, con 3.600 tubos y 48 registros.
La visita
La iglesia parroquial se puede visitar libremente para ver los retablos y las esculturas del muro de los pies. El órgano monumental Tamburini domina la hornacina del fondo del presbiterio y conserva todavía la consola original de 1975.
El consejo de la redacción
Antes de entrar, detente a mirar el brocal de pozo colocado en los escalones de la entrada: una pieza de mármol blanco que habla del valor que se dio a las aguas termales de Abano ya en la Antigüedad.
