La punta triangular que separa el Canal Grande del canal de la Giudecca es el sitio donde Venecia acaba y empieza la dársena de San Marcos. Aquí estaba la aduana de mar, donde se desembarcaban y se pesaban las mercancías llegadas por vía marítima; el edificio bajo con el pórtico es ese, y desde hace unos años se ha convertido en museo de arte contemporáneo, reabierto en 2009 tras la reforma del arquitecto japonés Tadao Ando.
Qué ver
En la torrecilla del extremo, dos telamones de piedra sostienen una esfera dorada y sobre la esfera hay una Fortuna de bronce que gira con el viento: es la veleta más hermosa de la ciudad y servía también a quien llegaba en barca, para leer de lejos de dónde soplaba. Dentro, Ando dejó los muros de ladrillo y las cerchas de la aduana y metió tabiques de hormigón liso, sin fingir que el edificio fuera nuevo.
Las salas acogen exposiciones de la colección Pinault, que cambian: no se va a ver una obra concreta sino lo que haya en ese momento, y conviene mirar el programa antes. Fuera, el muelle que rodea la punta es público y siempre está abierto, con una vista que va de San Giorgio al Palacio Ducal.
La visita
La Punta está en Dorsoduro, junto a la basílica de la Salute; se llega a pie desde las Zattere o en vaporetto en la parada Salute. El museo es de pago, con día de cierre semanal y periodos de montaje entre una muestra y otra: se mira antes. Hora y media.
El consejo de la redacción
En la esquina de la punta hay una placa que marca el cero mareográfico: todas las mareas de Venecia, incluidas las aguas altas que salen en los telediarios, se miden desde este punto. Búsquela en el muro que da al agua y mire después dónde llega el agua ahora respecto a esa señal.
