Sobre el nombre hay dos explicaciones opuestas: del latín sol opacus, es decir pueblo poco soleado, o de sub pago, el pueblo que está debajo — debajo del macizo del Taburno. El casco urbano tiene una forma estrecha y larga, un kilómetro y medio tendido al pie de la montaña, con el Calore como límite al norte. Las primeras citas son de poco antes del siglo trece: en 1198 el registro de difuntos de una cofradía de Benevento anota la muerte de «Petrus marandu de Casali Sancti Johannis de Surrepaca», y otro en 1208. Los historiadores creen que Solopaca nació como aldea de Telesia después de que las incursiones sarracenas y el terremoto de mediados del siglo nueve devastaran aquella ciudad; lo apoyan los Estatutos de Telese, escritos entre 1197 y 1250 por el notario Antonello de Cerreto Sannita, que enumeran las aldeas dependientes y entre ellas «Sorropache». Luego, cuando el terremoto de 1349 abrió mofetas y exhalaciones sulfúreas y Telese se despobló de verdad, sus refugiados vinieron aquí: uno de los barrios del pueblo se llama todavía Telesini, y en la iglesia de San Mauro hay una antigua escultura del santo que aquellos refugiados se habían traído consigo.
En 1268 Carlos I de Anjou dio Solopaca y Telese a Guglielmo Belmonte, gran almirante del reino. Desde 1487 el pueblo fue de los Lagonessa y desde 1574 de los Ceva Grimaldi, que lo gobernaron durante dos siglos con el terror: registros y encarcelamientos arbitrarios, magistrados municipales corrompidos, torturas y penas corporales. En 1662 el duque Antonio Ceva Grimaldi perdió su anillo de esmeralda y alarmó a la villa; un mercader de paso, Pompeo Petrucci, lo encontró y se lo devolvió, y en vez de darle las gracias el duque ordenó que le dieran «mil palos a carne desnuda». En 1727 una mujer, tras torturas inhumanas de los guardias ducales, fue obligada a declararse culpable de un delito con el que no tenía nada que ver. El terremoto del 5 de junio de 1688 causó entretanto enormes daños. Los últimos feudatarios fueron los di Sangro, hasta la abolición de la feudalidad en 1806; en 1835 el rey Fernando II vino en persona a inaugurar el puente Maria Cristina. Hasta 1934, en fin, el término municipal era mucho más extenso y comprendía también Telese Terme.