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Oratorio di San Giovanni Battista e Sant'Antonio abate

📍 Urbino, Marcas · 55/100

En una calle lateral bajo la fortaleza, a doscientos metros del palacio ducal por el que todos vienen a Urbino, hay una sala rectangular con las paredes cubiertas de frescos por los hermanos Lorenzo y Jacopo Salimbeni: una de las cumbres de la pintura gótica tardía italiana. El ciclo se completó antes de 1416, y casi nadie hace cola para verlo.

Qué ver

La pared del fondo la ocupa una Crucifixión enorme, llena de soldados, caballos, curiosos y figuras que se vuelven hacia quien mira: muchos de esos rostros son retratos de gente de Urbino de entonces. En las otras paredes corren las historias del Bautista, pintadas con colores vivos, telas bordadas y el detalle minucioso que es la firma de aquella época.

El oratorio era la sede de una cofradía de laicos que llevaba un hospital para enfermos y peregrinos: las primeras noticias son de 1365, y el edificio se terminó en 1393. La fachada neogótica, en cambio, es de principios del siglo veinte, añadida cuando el oratorio absorbió las cofradías vecinas.

La visita

El oratorio está en via Barocci, a cinco minutos a pie cuesta abajo del palacio ducal; billete barato, horarios limitados y cierre de mediodía, así que conviene comprobarlo. Media hora.

El consejo de la redacción

Mire las fechas: estos frescos son de una generación antes de que llegara a Urbino Piero della Francesca con su geometría. La ciudad que produjo la perspectiva del Renacimiento tenía ya, antes, esta pintura abarrotada y narrativa. Las dos cosas están a pocos pasos y no se parecen en nada.

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