Fundada según la tradición franciscana en 1225, cuando san Francisco de Asís aún vivía, la iglesia de Santa Maria delle Grazie se levanta a lo largo del corso Vittoria Colonna, en Ischia Porto. Nacida de la devoción de los supervivientes de una epidemia que llamaron a los frailes menores a la isla, la fábrica original quedó completamente sepultada en 1301 por una colada de lava procedente de la zona de Fiaiano. Reconstruida por los isquitanos y confiada a los Frailes Menores Conventuales, la iglesia adoptó su actual planta barroca con las obras que fray Garofalo llevó a cabo entre 1740 y 1773.
Qué ver
Por fuera, el edificio se reconoce por la escalinata semicircular de dos tramos que conduce al pequeño nártex. La fachada, marcada por dos pilastras corintias, presenta un arco central flanqueado por dos ventanas serlianas en la parte inferior y una ventana cuadrangular en la superior. El interior se divide en tres naves mediante pilares con amplios arcos, cubierto por una bóveda de cañón con una cúpula en el cruce entre la nave y el transepto. En el presbiterio se conserva el altar mayor de mármoles policromados realizado en 1740, coronado por el retablo que representa a la Virgen con el Niño coronada por dos putti entre santa Clara y san Francisco, atribuido a Andrea Vaccaro o a su escuela. En la pared derecha del presbiterio se sitúa el lienzo con el Éxtasis de san José de Cupertino, del pintor Alfonso Di Spigna. La iglesia custodia además los restos del diácono mártir san Esuperancio, muerto en Espoleto en 303 y trasladados aquí desde el Castillo Aragonés por las clarisas en 1810, y desde el 30 de septiembre de 2003 el cuerpo de san Juan José de la Cruz, fallecido en Nápoles en 1734.
La visita
El edificio, dedicado al santo patrón san Pedro e históricamente ligado al cercano convento de Sant'Antonio, es de acceso libre desde el recorrido peatonal de Ischia Porto. La nave y el presbiterio permiten observar de cerca la arquitectura del siglo XVIII, los retablos y los relicarios que guardan los restos de los santos.
El consejo de la redacción
Dentro del presbiterio merece atención el lienzo dieciochesco del Éxtasis de san José de Cupertino pintado por Alfonso Di Spigna, colocado en la pared derecha respecto al altar de mármol policromado.
