En la esquina nororiental del foro de Pompeya está el mercado cubierto de la ciudad: un patio rectangular rodeado de tiendas, con en el centro los restos de una construcción de doce lados. Allí estaban las pilas en las que se limpiaba el pescado, y los arqueólogos lo establecieron del modo más sencillo posible: vaciaron el desagüe y encontraron dentro escamas y espinas. El macellum era el sitio donde los pompeyanos hacían la compra todos los días.
Qué ver
El patio es amplio y la planta se lee enseguida: las tiendas a lo largo de los lados, el pórtico que las resguardaba, el basamento central de la construcción donde estaba el mostrador del pescado. Al fondo, la sala elevada en el centro del lado este tenía las estatuas de la familia imperial: en los mercados romanos el poder se mostraba donde la gente pasaba por fuerza, no en los templos.
En las paredes quedan recuadros pintados de cuarto estilo, con escenas mitológicas que decoraban un mercado como hoy los carteles decoran un centro comercial: algunos siguen en su sitio, otros se arrancaron en el siglo diecinueve y se llevaron al Museo Arqueológico de Nápoles. A los lados se reconocen también los espacios de los cambistas y de las balanzas públicas.
La visita
El macellum está en el foro, a pocos pasos de las entradas principales del yacimiento, y la visita está incluida en la entrada. Un cuarto de hora. Conviene meterlo en la vuelta del foro, junto con el templo de Júpiter, la basílica y los edificios públicos que están todos alrededor de la misma plaza.
El consejo de la redacción
Párese en el centro, donde estaba la construcción de doce lados, y mire al suelo: todavía se ven el canal de desagüe y el punto donde se recogía el agua. No es un detalle menor, es la razón por la que sabemos que aquí se vendía pescado. Es el caso más claro, en Pompeya, de una información sacada de la basura en vez de una inscripción.
