El castillo Caetani de Ninfa está cerca del lago, fuera de las murallas de la ciudad desaparecida que hoy es el Jardín de Ninfa, en el término de Cisterna di Latina. Una primera parte se construyó en el siglo XII, en tiempos de los Frangipane; desde 1308 lo amplió Pietro Caetani, que había comprado Ninfa pocos años antes. Cuando Ninfa cayó, a finales del siglo XIV, el castillo quedó muy dañado; sirvió todavía durante años de prisión y luego fue abandonado. En 1921 Gelasio Caetani empezó a restaurar las ruinas, y en particular la torre y el ayuntamiento, para hacer una residencia de verano.
Qué ver
Al principio era una torre con un recinto de obra en la base. Con la ampliación se convirtió en una estructura de planta cuadrada, girada cuarenta y cinco grados, cerrada por muros con almenas de cola de golondrina y torres en las esquinas. La torre, restaurada por completo, es de planta cuadrada, de treinta y dos metros de altura, con varias saeteras y la parte alta rodeada por las mismas almenas.
Cerca de la torre, adosada al muro del recinto, se construyó una casa señorial, con un amplio salón y ajimeces góticos desde los que se miraba directamente a la ciudad. Delante del castillo crece hoy una magnolia estrellada.
La visita
El castillo se ve durante la visita al Jardín de Ninfa, que abre en días fijados: conviene comprobar fechas, reservas y entradas en la web de la Fondazione Roffredo Caetani.
El consejo de la redacción
La torre tiene una historia negra. En 1447, cuando el castillo servía de prisión, un preso mató a un carcelero, y Onorato III Caetani, como castigo, mandó arrojar desde la torre a todos los reclusos, entre ellos un diácono. Para la Iglesia era inadmisible: para evitar la excomunión, y con ella la confiscación de sus feudos, Onorato tuvo que dejarse azotar en público.

