Santa Maria Maggiore era la iglesia principal de Ninfa, la ciudad medieval desaparecida que hoy es un jardín, en el término de Cisterna di Latina. Se construyó con toda probabilidad a partir del siglo X y se amplió en la primera mitad del XII. Aquí, el 20 de septiembre de 1159, fue consagrado el papa Alejandro III, que se había refugiado en Ninfa bajo la protección de los Frangipane tras la elección disputada con el antipapa apoyado por Federico Barbarroja. En el siglo XV Onorato III Caetani llevó a cabo una restauración general. La iglesia siguió en uso incluso después del fin de la ciudad, hasta el siglo XVI, y luego fue abandonada.
Qué ver
Hoy quedan las ruinas del perímetro exterior, del ábside y del campanario. Era una iglesia de tres naves: la central cubierta por un tejado a dos aguas, las dos laterales por bóvedas de obra. El campanario, románico, es del siglo XIII.
El ábside es semicircular, y en él se reconocen todavía dos frescos, uno de san Pedro, datables entre 1160 y 1170. Otros frescos de la iglesia se han arrancado hace poco y se conservan en el castillo de Sermoneta.
La visita
Las ruinas se ven durante la visita al Jardín de Ninfa, que abre en días fijados: conviene comprobar fechas, reservas y entradas en la web de la Fondazione Roffredo Caetani.
El consejo de la redacción
Aquí el jardín se ha quedado con la iglesia. Detrás del edificio hay una bignonia amarilla, un grupo de yucas y varias rosaledas; delante de la fachada un árbol de las pelucas, con sus inflorescencias de plumón rosa, y un cedro en cuyo tronco hay una tillandsia, una planta sin raíces que se alimenta de la humedad del aire.

