En el altar de la izquierda de esta iglesia de colina hay un altorrelieve de madera con la Crucifixión que, tras algunos estudios, se ha atribuido a una escuela flamenca del siglo dieciséis. No es un caso aislado: Génova era un puerto, y del puerto llegaba también el arte del norte, comprado como se compraba todo lo demás.
Qué ver
El edificio es del siglo diecisiete y está en la aldea de Testana, en las alturas entre Avegno y Recco. Además del relieve flamenco conserva un lienzo con la Circuncisión de Giovanni Andrea De Ferrari, uno de los pintores genoveses más activos del siglo diecisiete: dos obras llegadas de mundos distintos y puestas en la misma sala.
Es una parroquial de aldea, sin grandes ambiciones arquitectónicas, y su interés está todo en lo que contiene. Son iglesias así, en Liguria, las que explican mejor que cualquier museo lo que significaba tener el mayor puerto del Mediterráneo occidental a media hora de camino de herradura.
La visita
La iglesia está en piazza Santa Margherita, en la aldea de Testana, municipio de Avegno, detrás del golfo Paradiso; es parroquial y abre para los oficios. Veinte minutos.
El consejo de la redacción
Acérquese al relieve y mire cuántas figuras caben dentro. La talla flamenca del siglo dieciséis trabaja así: escenas abarrotadas, personajes pequeños, detalles minúsculos para leer de cerca. Los altares italianos de la misma época apuestan por pocas figuras grandes. Basta esa comparación para entender que aquella madera cruzó media Europa antes de llegar aquí arriba.
