El campanario mide 55 metros, exactamente la altura del que tiraron las bombas. Recco sufrió veinticinco bombardeos aéreos durante la Segunda Guerra Mundial y dos de ellos, el 10 de noviembre y el 27 de diciembre de 1943, borraron la vieja parroquial junto con manzanas enteras y el puente ferroviario que pasa por encima de la ciudad. La iglesia nueva la proyectaron Umberto Travaglio y Attilia Vaglieri Travaglio nada más terminar el conflicto: el 1 de mayo de 1951 la consagró el cardenal Giuseppe Siri, arzobispo de Génova. Rehacer la torre a la misma altura fue una declaración: Recco quería recuperar su perfil.
Qué ver
La fachada es de travertino, precedida por un pórtico, y lleva cuatro estatuas de los evangelistas alrededor de un gran mosaico: a un lado san Juan Bautista, al otro san Juan Bueno, los dos ante Cristo Rey. Los dos titulares están ahí, uno por banda, y explican el nombre doble de la parroquia.
Dentro hay tres naves y una cúpula, pero casi todo lo que se mira es más antiguo que la iglesia: el altar mayor barroco procede del edificio destruido, igual que los seis altares laterales y los lienzos rescatados bajo las bombas. En el presbiterio está el retablo de Valerio Castello de 1655 con los santos Marcos, Juan Bautista, Cecilia, Jorge y Lorenzo; otro, de 1626, es de Gioacchino Assereto y reúne a Juan Bautista, Jorge, Lucía, Catalina y Bernardo. De Giovanni Andrea De Ferrari, sin fecha segura, es el lienzo con los obispos Erasmo, Blas y Nicolás; de Giovanni Andrea Ansaldo, la Decapitación del Bautista, de 1615. En la tercera capilla de la nave izquierda está el grupo de madera del Crucifijo y las dos Marías, tallado por Anton Maria Maragliano. El órgano lo construyó la casa Tamburini entre 1959 y 1966: opus 438, cincuenta y dos registros sobre tres teclados y pedal.
La visita
La iglesia está en la piazza San Giovanni Bono, en el centro de Recco, cerca del viaducto ferroviario que salva la ciudad, y es la parroquial del vicariato de Recco-Uscio-Camogli. Espere una envoltura de posguerra, sobria y clara, que guarda un conjunto de pintura genovesa del siglo XVII: la sorpresa está entera en ese desfase de fechas.
El consejo de la redacción
Aconsejamos mirar los lienzos teniendo presente la fecha de la iglesia: las pinturas son del siglo XVII, el edificio es de 1951, y si siguen aquí es porque alguien los descolgó y se los llevó mientras derribaban Recco. Si coincide con un día de fiesta y suena el órgano, quédese: cincuenta y dos registros bajo una cúpula se oyen bien. Y antes de irse, dé la vuelta por fuera para ver el campanario completo.
