⛪ Iglesias y santuarios

abbazia di Santa Maria al Porale

📍 Ronco Scrivia, Liguria · 52/100

La fecha de fundación se conoce con precisión de día: 13 de junio de 1208. Aquel día los monjes cistercienses tomaron posesión de un terreno en la aldea de Porale, en el interior de Ronco Scrivia, y levantaron un monasterio con un objetivo declarado que iba más allá de la clausura: dar descanso y oración a los peregrinos que pasaban por la Via Postumia. La comunidad mantuvo el lugar más de dos siglos, hasta la bula del 27 de octubre de 1481 con la que el papa Sixto IV la suprimió. Desde entonces la historia de la abadía es la de un bien que cambia de manos: pasó a los canónigos regulares lateranenses del priorato de San Teodoro de Génova y siguió siendo propiedad eclesiástica hasta 1750, cuando todo el conjunto se vendió al conde de Ronco Scrivia, Napoleone Spinola.

Qué ver

Quien llega esperando una abadía encuentra una capilla, y conviene saberlo de antemano. El monasterio medieval ya no existe como edificio: de lo que fue solo quedan algunas huellas absorbidas en la construcción actual, y la mejor manera de buscarlas es dar la vuelta a los muros antes de entrar.

La pieza que justifica el desvío está sobre el altar mayor: un fresco de 1446 con la Virgen entre Santiago y san Felipe. Según algunos estudios fue repintado en el siglo XVIII, y por eso conviene mirarlo buscando dos manos, el planteamiento del siglo XV y el retoque posterior. Santiago, patrón de los peregrinos, no es un detalle devocional cualquiera: recuerda para qué servía esta casa cuando se construyó.

La visita

A Porale se llega en coche desde Ronco Scrivia, en el valle Scrivia detrás de Génova; el pueblo tiene estación en la línea de tren que va a la ciudad. Una capilla de aldea no sigue el horario de una iglesia urbana: es normal encontrarla cerrada fuera de las celebraciones, así que quien quiera ver el fresco hará bien en preguntar antes en el pueblo o en la parroquia. Alrededor no hay ningún circuito turístico montado: se llega, se mira y se sigue.

El consejo de la redacción

Aconsejamos venir pensando en el camino y no en la palabra «abadía». Leído como punto de parada, como el sitio donde hace ochocientos años un caminante podía dormir y seguir viaje por la mañana, este pequeño edificio tiene mucho más sentido que medido por su tamaño. Nosotros nos tomamos unos minutos fuera antes de entrar y unimos la visita a un recorrido por el valle Scrivia: por sí sola la capilla es una parada breve; dentro del valle se convierte en un trozo de relato.

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