🏛️ Plazas y cascos históricos

ponte medievale di Ronco Scrivia

📍 Ronco Scrivia, Liguria · 43/100

El nombre dice Edad Media; la historia del pueblo dice siglo XVII. El puente de piedra que salva el Scrivia en Ronco fue tenido durante mucho tiempo por medieval por los historiadores locales, pero las reconstrucciones más cuidadosas lo atribuyen a la época dorada del marquesado de los Spinola, hacia mediados del siglo XVII: los mismos años en que el marqués obtuvo del emperador Fernando III de Habsburgo el permiso para acuñar moneda en la ceca local, y en que se levantaron la parroquia de San Martino, el oratorio de San Giacomo y el palacio marquesal.

Qué ver

El puente cruza el Scrivia con cuatro arcos de piedra, junto al núcleo principal. Pasar por aquí no es una idea reciente: la calle más antigua del viejo burgo de Villavecchia sigue llamándose via Postumia y seguiría, al menos en un tramo, el trazado de la vía consular romana que subía desde Génova hacia Libarna y Aquilea. El torrente dibuja en este punto un doble meandro, y el llano aluvial sobre el que creció el pueblo cabe entero ahí en medio, cerrado por los relieves.

Conviene mirar el puente junto a sus coetáneos: la iglesia de San Martino, que conserva lienzos de Orazio De Ferrari y Giovanni Lorenzo Bertolotto, y el palacio de los marqueses Spinola, hoy sede del ayuntamiento. El nombre de Ronco aparece por primera vez en un documento de 1127, cuando estas tierras eran de los obispos de Tortona; en el siglo XIII pasaron a los Spinola, y en 1242 el podestà de Génova llegó hasta aquí para asediar las aldeas, que en 1249 ya habían vuelto a manos de los señores feudales. Del castillo de los Spinola queda poco más que un topónimo, mientras que un segundo puente de piedra, sobre el torrente Ladde, sí se atribuye al siglo XIII.

La visita

Ronco Scrivia está en el alto valle del Scrivia, al norte de Génova y más allá de la divisoria de los Apeninos: los inviernos son más duros que en la costa y la nieve cae con más frecuencia. El pueblo es un nudo ferroviario de primer orden entre Génova y Turín, y justo por eso fue blanco de los bombarderos aliados de la operación Strangle, que destruyeron gran parte de él durante la Segunda Guerra Mundial; el puente está entre lo que quedó en pie. Se llega a pie desde el centro en pocos minutos, se cruza libremente y no tiene horarios ni entradas.

El consejo de la redacción

Nuestro consejo es bajar a la orilla y mirarlo desde abajo: solo desde ahí los cuatro arcos se leen de una pieza, mientras que al caminar por encima parece una carretera cualquiera. Después suban hacia el ayuntamiento. Saber que el puente, el palacio y la iglesia salen de la misma obra del siglo XVII cambia la manera de leer Ronco, un pueblo que el siglo XIX y el XX cortaron en tres pedazos entre el ferrocarril y las carreteras, y que mantiene unidos esos pedazos justamente gracias a sus pasos.

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