El lago de la Ferraia es uno de los pocos lagos de la provincia de Imperia, y no nació solo: la presa, de diez metros de altura, se construyó en 1998 para regar los campos de Aquila d'Arroscia, Borghetto d'Arroscia y Ranzo. Está a 780 metros, sobre el arroyo del mismo nombre, entre bosques de abedules y hayas.
Qué ver
Bajo la presa hay una cascada con un salto máximo de veinticinco metros que en verano se queda seca: el agua se recoge en las conducciones del embalse y lo que se ve es la roca desnuda. No lejos se abre el Arma do Cüppà, una cueva de treinta y dos metros de anchura y trece de altura, donde se han hallado restos humanos y de animales prehistóricos.
La visita
La vuelta se hace a pie desde el pueblo y es corta. Quien venga por la cascada debe contar con la estación: en primavera, con el deshielo, el salto está; en agosto casi nunca. El lago en cambio siempre está, y la vegetación de alrededor mantiene el sitio más fresco que el fondo del valle.
El consejo de la redacción
Vaya después de las lluvias, no en pleno buen tiempo prolongado: es la única manera de ver a la vez el lago lleno y la cascada funcionando.
