El patrono de Castellaro es san Pedro Encadenado, festejado el 1 de agosto. La iglesia parroquial a él dedicada se erigió en estilo barroco entre 1619 y 1634, según diseño del arquitecto Vincenzo Martino, precisamente donde se alzaba el antiguo castillo, destruido en 1341, del que hoy solo quedan los restos de una torre defensiva de planta semicircular y trazas de las murallas y de la antigua puerta de acceso. Entre los objetos sagrados conservados en su interior hay dos crucifijos, uno de ellos atribuido al escultor genovés Anton Maria Maragliano, y un grupo de madera del mismo autor que representa a san Pedro liberado de la cárcel.
A poca distancia del núcleo habitado se alza también el santuario de Nuestra Señora de Lampedusa, edificado entre 1602 y 1619, al que se llega por un camino flanqueado por quince capillas que representan los misterios del Vía Crucis: el cuadrito de la Virgen María colocado en el altar mayor procede precisamente de la isla de Lampedusa. El santuario fue escenario, en una época posterior, del derrumbe parcial del tejado, que solo en el municipio de Castellaro causó 38 víctimas.