En las cajas de piedra de Cafaggio el ajuar dice quién yacía dentro: pendientes, anillos y fusayolas de barro en las sepulturas femeninas, cascos, espadas y jabalinas en las masculinas. Y dice también con quién comerciaban aquellos muertos: la cerámica de barniz negro que tapa las urnas es de fabricación etrusca, las joyas llegan sobre todo del Lacio, las armas de la llanura padana y llevan decoración de gusto celta. Es una necrópolis de ligures apuanos usada durante muy poco tiempo, el último cuarto del siglo IV a.C., hasta que un desprendimiento obligó a abandonarla; el poblado al que pertenecía nunca se ha localizado.
Qué ver
Las excavaciones, iniciadas en 1976 y continuadas en campañas sucesivas, sacaron a la luz 54 tumbas dispuestas en dos alineaciones, cerradas al sur por un muro. Cada monumento es un recinto de piedra seca que delimita un área sepulcral, con toda probabilidad ligada a vínculos familiares, y contiene una o más cajas hechas con lajas extraídas de un promontorio cercano. Dentro estaban el vaso-osario con las cenizas, la vajilla de mesa, las armas y las joyas; encima, un montón de piedras hacía de señal. En total se han reconocido los restos de unos 80 individuos.
El detalle que se queda grabado es el cuenco: casi cada urna está cerrada por una escudilla vuelta del revés en cerámica de barniz negro, producto etrusco comprado en el mercado y reutilizado para el funeral. Esa misma manera de organizar las tumbas por recintos se documenta en Liguria desde la edad del hierro, por ejemplo en la necrópolis de Chiavari. Mucho después, entre los siglos I y II d.C., el terreno volvió a usarse como cementerio: aquellas tumbas, sin embargo, no tienen ajuar, y sin ajuar no se pueden fechar con precisión.
La visita
El yacimiento está en Ameglia, provincia de La Spezia, al pie de la colina de Costa Celle, cerca de la desembocadura del Magra. Es un área arqueológica al aire libre y no un museo con horarios: antes de salir conviene comprobar con el ayuntamiento de Ameglia cómo están los accesos. Estamos a pocos kilómetros de Luni, la colonia que Roma fundó en el 177 a.C., y la cercanía no es casual: reunir ambas paradas en la misma jornada es la mejor forma de entender qué pasó por aquí.
El consejo de la redacción
Lean antes el pasaje de Tito Livio: hacia el 180 a.C. Roma deportó al Samnio a más de 45.000 ligures apuanos para acabar con una resistencia que duraba décadas, y tres años después fundó Luni. Con esa cifra en la cabeza, los recintos de Cafaggio dejan de ser piedras alineadas y pasan a ser lo que quedó de una comunidad borrada en el plazo de una generación.
