En el fondo de la pila del calidario alguien extendió, hace casi dos mil años, un revoco impermeable y lo pintó de turquesa: se trataba de que el agua, calentada por un horno de leña encendido bajo el pavimento, pareciera agua de mar. Es el detalle mejor conservado de la villa romana de Bocca di Magra, una villa marítima de terrazas escalonadas construida en la ladera del monte Caprione, en la orilla derecha del Magra, frente al puerto de Luni y con los Alpes Apuanos delante.
Qué ver
La villa se levantó en el siglo I a.C. y siguió modificándose hasta el siglo IV. Pertenece a la familia de las grandes villas de época augustea de la vertiente tirrena, casas de la aristocracia romana con instalaciones marítimas y termales propias, pensadas para el otium; en la Riviera de Levante solo la villa del Varignano le hace compañía. Estacio y Persio estuvieron aquí probablemente como huéspedes y cantaron el lugar.
La planta es complicada porque tenía que enlazar niveles que bajan hacia el mar: pórticos, terrazas, escaleras, corredores. Los muros más antiguos son de piedra; las reformas tardías se reconocen enseguida, hechas con material de acarreo, ladrillo y mármol, trabado con un mortero pobre en cal. De las termas queda el calidario, con el conducto que llevaba el aire caliente bajo el suelo. Un sello circular en los ladrillos de su techo lleva el capricornio de C. Iulius Antimachus: es lo que permite fechar esta parte a finales del siglo I d.C. Dos capiteles corintios hacen pensar en una terraza porticada, y los fragmentos de revoco pintado, motivos vegetales, flores, máscaras teatrales, hablan de lo bien puesta que estaba la casa.
La visita
El yacimiento está en el término de Ameglia, en Bocca di Magra, junto a la desembocadura del río, y es un área arqueológica al aire libre: sin salas, sin recorrido museístico, solo muros y pavimentos que leer. Conviene informarse antes sobre las aperturas, que dependen de la Soprintendenza y no son continuas, y llevar calzado cerrado: el terreno está en pendiente y en verano la hierba crece alta.
El consejo de la redacción
Lleven una botella de agua y dediquen diez minutos solo al calidario, en cuclillas junto al borde de la pila hasta reconocer el turquesa bajo las costras. Después levanten la vista hacia los Apuanos: la villa se plantó aquí por esa vista y por el puerto de Luni de abajo, no por casualidad.
