El patrono de Bormida es san Jorge, festejado el 23 de abril. Antiguamente el pueblo formaba, junto con Osiglia, una única comunidad, de la que se emancipó eclesiásticamente construyendo, en 1481, su propia parroquial dedicada a san Jorge: el edificio conserva valiosos cuadros y estatuas de madera, entre ellas una Virgen atribuida al escultor Anton Maria Maragliano y otra que representa a san Jorge matando al dragón. El campanario barroco descansa sobre una base anterior, mientras que la estructura, renovada a finales del siglo XVII, se amplió a su forma actual entre 1786 y 1814.
Precisamente en 1795, con los primeros indicios de las guerras napoleónicas, los bormideses inauguraron apresuradamente la nueva parroquial, cuyas obras de ampliación todavía estaban en curso. Al año siguiente, el paso de las tropas francesas de Napoleón Bonaparte durante la primera campaña de Italia trajo devastación y destrucción: se abrió una trinchera en las laderas del Ronco di Maglio poco antes de la célebre batalla de Montenotte, del 12 de abril.