La parroquia de Castelvecchio es más antigua que el pueblo que se ve hoy: la primera iglesia se levantó en el siglo XII y después fue elevada a pieve matriz, regida por un arcipreste. En el siglo XV una ampliación le dio las tres naves cubiertas con cerchas de madera y los tres ábsides.
Qué ver
En la fachada a dos aguas escalonadas, orientada a poniente, lo que hay que buscar está a la derecha de la portada: el marco de una entrada del siglo XIV, luego tapiada, con una Virgen con el Niño entre dos santos. El campanario de base cuadrada se aligera con arquillos y se remata con una aguja piramidal. Dentro, la nave central se cubre con bóveda de cañón y las laterales con crucería; en la bóveda están las Virtudes Cardinales al fresco y un medallón con la Trinidad coronando a la Virgen. La sillería de madera se talló en 1872.
La visita
La iglesia está algo fuera del casco antiguo, en la parte baja del pueblo, y se pasa por delante al subir hacia el castillo. Su pasado ha dejado huellas documentadas: en 1586 la visita apostólica del obispo Nicolò Mascardi contó aquí cuatro altares y ordenó reparar el pavimento y encalar las paredes; el altar de la Madonna del Carmine se construyó en 1636. Los terremotos de 1970 y 1971 la dañaron, y la restauración llegó enseguida.
El consejo de la redacción
Deténgase en la entrada tapiada antes de entrar: es el único trozo del siglo XIV que queda a la vista, y cuenta más que la fachada actual.
