Junto a la pila bautismal, en la primera capilla de la izquierda, hay un Bautismo de Cristo de Anton Maria Maragliano: el mayor tallista ligur del siglo XVIII, en una parroquia de provincias. La iglesia de San Giovanni Battista se levantó en el siglo XVIII y da a la plaza que lleva su nombre, en el centro de Vado Ligure; es sede de la parroquia homónima, en el vicariato de Vado Ligure de la diócesis de Savona-Noli. Dentro, una sola nave y, a lo largo de los muros, un conjunto de pinturas y esculturas reunido en tres siglos.
Qué ver
Se empieza por el muro de la fachada interior, donde una Crucifixión se fecha en los mismos años de la construcción. En la primera capilla de la derecha está el Tránsito de san José, lienzo de escuela genovesa del siglo XVIII; en el altar del crucero derecho, una gran estatua del Sagrado Corazón de Jesús del escultor Luigi Venzano, en yeso patinado a imitación del bronce: un recurso que los talleres ligures usaron mucho en el siglo XX y que aquí todavía se reconoce de cerca.
El presbiterio reúne dos pinturas de Francesco Baracca, la Resurrección de Lázaro y Tobías enterrando a los muertos durante el cautiverio de Babilonia. Al fondo del coro, el lienzo de Giannetto Fieschi de 1965 muestra a Cristo a orillas del Jordán con san Juan Bautista y los futuros discípulos Andrés y Juan: pintura contemporánea colocada sin titubeos en un contenedor del siglo XVIII. En el altar del crucero izquierdo está la Presentación en el Templo de Domenico Bocciardo, fechada en 1720; junto al Maragliano, un retablo de la Visitación con los santos Pedro y Andrés, de un pintor ligur sin nombre.
La visita
La iglesia está en piazza San Giovanni Battista, en el núcleo antiguo de Vado Ligure, sobre la via Aurelia justo al oeste de Savona: se llega a pie desde cualquier punto del pueblo. Es una parroquia en activo y no un museo, y los horarios siguen la liturgia: la media hora anterior o posterior a las misas es el momento más seguro para encontrarla abierta. Dentro no hay recorridos señalizados ni cartelas extensas, así que conviene llegar sabiendo qué buscar; la nave única ayuda, porque en pocos pasos se pasa de un crucero al otro.
El consejo de la redacción
Proponemos una comparación: primero el Bautismo de Cristo tallado por Maragliano junto a la pila, después el lienzo de Fieschi al fondo del coro. El mismo asunto —el Bautista y el Jordán— con dos siglos y medio de distancia, una talla barroca y una pintura del siglo XX bajo el mismo techo. Luego vuelvan a la estatua de Venzano: la pátina de bronce sobre el yeso solo se aprecia acercándose mucho, y la parada lo merece.
