En Sirmione no se entra: se pasa por dentro de un castillo. La fortaleza de los Escalígeros, construida en la segunda mitad del siglo trece sobre la lengua de tierra que cierra el pueblo, es la única puerta del centro histórico, y quien llega tiene que cruzar el puente levadizo como todos los que llegaron antes. Es además una de las pocas fortalezas lacustres que quedan en Europa: el agua del Garda la rodea por todos los lados, y el foso no se excavó, es el lago mismo.
Qué ver
Los muros y las tres torres llevan las almenas de cola de golondrina de los gibelinos, la marca de fábrica de los Escalígeros de Verona; detrás se alza la torre del homenaje, cuarenta y siete metros, con las celdas de los presos en la base. Se sube a los caminos de ronda por una rampa de 146 escalones, y desde allí arriba se ve lo que hace único a este castillo: la dársena, un puerto interior fortificado donde la flota escalígera se ponía a cubierto, cerrado por otras torres y unido al lago.
Fíjese en las almenas de la dársena: no son de cola de golondrina sino en punta de lanza, y los ladrillos son distintos de los de la fortaleza. Es la señal de que el puerto se añadió más tarde, por otras manos y otros señores. Desde el camino de ronda se ve también todo el pueblo, con los tejados apretados entre las dos orillas, y al fondo la península que sigue dos kilómetros hasta las ruinas de la villa romana llamada grutas de Catulo.
La visita
El castillo es museo estatal, con entrada y posibilidad de billete conjunto con las grutas de Catulo; suele cerrar los lunes, con horarios más largos en verano. Una hora, más si se sube a la torre. En temporada alta la cola en el puente levadizo es larga: hay que llegar temprano o a última hora de la tarde. La subida a las torres puede suspenderse con viento fuerte o lluvia.
El consejo de la redacción
Quédese en el pueblo hasta después del atardecer, cuando los autocares se han ido y Sirmione vuelve a tener el tamaño de una aldea. El castillo se ilumina, el reflejo de las torres se alarga en el agua quieta de la dársena, y desde el puente solo se oyen los patos. Es el mismo sitio de cinco horas antes, pero parece encontrado por uno mismo.
