Qué ver
La iglesia marca un hito en la reflexión renacentista sobre los edificios de planta central y de cruz griega. La estructura se reparte en dos niveles: el inferior es un semisótano que recuerda la forma de un podio clásico, mientras que el superior se organiza en torno a un espacio central casi cúbico cubierto con bóveda de crucería, del que salen tres brazos absidados cortos y de igual tamaño. La parte alta de la fachada conserva el diseño original de Alberti, que reelabora el templo antiguo con un arquitrabe partido, un frontón y un arco apoyado en los extremos del entablamento recto, un elemento inspirado probablemente en arquitecturas tardoantiguas como el arco de Orange. El aspecto actual del exterior incluye, sin embargo, los cambios de la restauración de 1926, que separó la iglesia del convento contiguo por el lado derecho, abrió cinco vanos en el pórtico y convirtió dos ventanas en portales de acceso.
La visita
La iglesia, intervenida por primera vez en 1600 y restaurada después en 1926, funciona como memorial de los caídos por la Patria. Al piso superior se accede por los dos tramos de escaleras laterales añadidos en los años veinte del siglo XX, que sustituyeron a la única escalinata original situada en el lado izquierdo.
El consejo de la redacción
Al mirar la fachada superior, fíjate en la libertad con la que Alberti rompió el entablamento clásico para encajar el arco central: un detalle arquitectónico insólito para su época.
