La construcción de la iglesia conventual de San Francesco en Mantua, en la piazza San Francesco d'Assisi 5, se remonta a 1304. El edificio, de estilo románico-gótico, fue suprimido por los austriacos en 1782 y destinado a arsenal militar en 1811. Precisamente por ese uso estratégico, la estructura sufrió una destrucción devastadora durante un bombardeo aéreo en 1944. La reconstrucción del templo integró los elementos originales que se salvaron del conflicto: la fachada de tres agujas, el campanario y la Capilla Gonzaga.
Qué ver
El elemento histórico de mayor valor es la Capilla Gonzaga, salvada de las bombas de 1944 y restaurada hace poco, que conserva un ciclo de frescos del siglo XIV dedicado a las historias de san Luis de Anjou. Entre los demás testimonios pictóricos que sobrevivieron destaca la representación de san Francisco recibiendo los estigmas, obra de Stefano da Verona. De 1369 a 1484 la capilla sirvió de mausoleo a los señores de Mantua. Allí recibieron sepultura figuras clave de la dinastía, entre ellas Guido Gonzaga (segundo capitán del pueblo), Ludovico II Gonzaga, Francesco I Gonzaga con su esposa Margherita Malatesta, Alda d'Este, Gianfrancesco Gonzaga, el cardenal Francesco Gonzaga y Rodolfo Gonzaga. El templo acogió también las tumbas del beato Alberto Gonzaga (1321), de los nobles Guido Torelli (1449) y Cristoforo I Torelli (1460), del condotiero Francesco Secco (1496) y del condotiero Giovanni dalle Bande Nere, enterrado en 1526 revestido de armadura antes del posterior traslado a las Capillas Mediceas de Florencia. Entre las obras originales figura además el retablo con san Bernardino de Siena entre dos ángeles, realizado por Andrea Mantegna y ayudantes, hoy trasladado a la Pinacoteca di Brera de Milán.
La visita
De la estructura románico-gótica del siglo XIV siguen siendo visibles desde fuera la fachada con las tres agujas y el campanario. En el interior se aprecia el contraste entre la arquitectura reconstruida en la posguerra y los espacios del siglo XIV de la Capilla Gonzaga.
El consejo de la redacción
Al visitar la iglesia conviene que dediques una atención especial a los frescos de la Capilla Gonzaga que se salvaron del bombardeo de 1944 y al fresco de Stefano da Verona: son testimonios fundamentales de la pintura mantuana del siglo XIV.
