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🏰 Castillos y palacios

Palazzo di Brera

📍 Milano, Lombardía · 67/100

Brera es un barrio, una academia, una pinacoteca, una biblioteca, un jardín botánico y un observatorio, y todo cabe en este palacio: un colegio de los jesuitas de ladrillo rojo, empezado en el siglo diecisiete según diseño de Francesco Maria Richini en el lugar del convento medieval de los humillados, y transformado por los austriacos, cuando en 1773 los jesuitas fueron suprimidos, en el Palacio de las ciencias y las artes de María Teresa. Ella puso la biblioteca, el huerto y en 1776 la Academia de bellas artes; Napoleón añadió en 1806 la pinacoteca, llena de los cuadros quitados a las iglesias de media Italia, y Canova lo puso en el patio, desnudo como Marte pacificador. Desde entonces Milán estudia, pinta, lee y mira las estrellas en la misma manzana.

Qué ver

El patio de honor, ante todo, que se cruza gratis: dos plantas de logia con serlianas, dórica abajo y jónica arriba, y en medio el bronce de Napoleón como Marte, con el cetro y la Victoria en la mano, que los milaneses miran desde hace dos siglos sin afecto. Alrededor, los monumentos a los científicos y a los artistas, Parini que aquí enseñó y murió, Beccaria, Cavalieri. Por la escalera se sube a la Pinacoteca, con el Cristo muerto de Mantegna, los Desposorios de Rafael, el retablo de Piero della Francesca, el Beso de Hayez, y las salas napoleónicas hechas en la nave de la iglesia de los humillados cortada por la mitad.

Pero el palacio es más que la pinacoteca: la Biblioteca Braidense con la sala de lectura de María Teresa, de madera y libros hasta el techo, en la que se entra a mirar en silencio; el Jardín botánico detrás, con los dos ginkgos plantados en el siglo dieciocho entre los más viejos de Europa, los estanques elípticos y la hierba alta entre los edificios; la cúpula del Observatorio fundado por Boscovich en 1764, con el museo de los instrumentos y las visitas nocturnas al telescopio; y los pasillos de la Academia, con los estudiantes que pintan bajo los vaciados antiguos y las puertas de las aulas abiertas.

La visita

El palacio está en via Brera, a diez minutos del Duomo, metro Lanza o Montenapoleone; el patio, el jardín botánico y la entrada de la Braidense son libres, la Pinacoteca tiene su entrada y cierra los lunes, el Observatorio se visita con reserva. El patio y el jardín en media hora; la Pinacoteca merece dos horas ella sola; el jardín cierra los fines de semana en invierno y tiene horarios propios, por comprobar.

El consejo de la redacción

Entre por el portón, cruce el patio y, en vez de subir a la Pinacoteca, vaya recto hasta el fondo, pase la Academia y salga al Jardín botánico: siéntese bajo los ginkgos, adonde el ruido de via Brera no llega, y lea diez páginas. Es el lugar más silencioso del centro de Milán y no cuesta nada. La Pinacoteca hágala después, con calma, que los cuadros esperan.

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