La patrona de Turbigo es la Asunción de María, festejada el tercer domingo de septiembre, aunque su memoria litúrgica cae el 15 de agosto, en la Iglesia de la Beata Vergine Assunta.
Por una tradición del siglo XVIII, san Vicente Ferrer, aunque su día cae el 5 de abril, se festeja el primer domingo de mayo, con la clásica fiesta del pueblo hecha de procesiones y exposiciones de obras de artistas locales, que continúa el lunes con una feria en el centro del pueblo: al santo se le encomendaba el trabajo en los campos, ya que la mayoría de los turbigueses eran todavía agricultores a principios del siglo XX. El pueblo conserva también el Castillo de Turbigo y el puente tibetano.