La patrona de Castellamonte es la Virgen del Carmen, festejada el 16 de julio.
El pueblo es conocido por la cerámica y por sus estufas: las primeras de terracota se remontan probablemente al siglo XVI, aunque no quedan ni ejemplares ni documentos, y en el siglo XVIII apareció aquí el «franklin», la primera chimenea de terracota con circulación de aire y fuego visible, que dio fama a las cerámicas locales. Con la calefacción central la producción casi desapareció, hasta que en 1957 un artesano local, Elio Savio, relanzó la estufa como producto de prestigio. Entre finales de agosto y principios de septiembre se celebra la Muestra de la Cerámica; de su edición de 1995 data el arco de Arnaldo Pomodoro en la Rotonda Antonelliana.


