Infini.to está en Pino Torinese, en la colina de Turín, junto al Observatorio astronómico. Es dos cosas a la vez: un museo interactivo de la astronomía y un planetario digital de 98 plazas, abiertos al público desde el 28 de septiembre de 2007.
Qué ver
El museo se despliega en cuatro plantas, tres de ellas bajo tierra, y la esfera que contiene el planetario, una supergigante roja a escala, se ve desde cualquier punto del edificio. En la planta baja hay reproducciones de satélites, entre ellos el Tethered y el LAGEOS 2; en la planta menos uno se habla de cómo vemos el universo, del espectro electromagnético y de la velocidad de la luz; en la menos tres cambia la escala, con la ley de Hubble, la curvatura del espacio-tiempo y la radiación cósmica de fondo.
La visita
La planta más divertida es la menos dos, por la que se entra en la cúpula: hay un plano inclinado sobre el que saltar con una gravedad simulada como la lunar, pabellones que reproducen remolinos y potenciales gravitatorios, un tiovivo que explica el momento angular y se llama El secreto de las patinadoras, y una bicicleta estática que pedalea por el sistema solar a la velocidad de la luz. La entrada del planetario es distinta de la del museo.
El consejo de la redacción
Pregunte qué proyección hay programada: algunas están grabadas, y la más antigua tiene la voz narradora de Margherita Hack, y otras las conduce en directo un operador del museo, y la diferencia se nota. Un aviso práctico: la taquilla está más abajo en la ladera, y el ascensor inclinado que la unía quedó inutilizable por un desprendimiento, sustituido por una lanzadera gratuita.
