Este es el primer santuario italiano dedicado a la Virgen de Fátima, y la fecha en que lo fue dice mucho: mayo de 1943, en plena guerra. A la inauguración, en una aldea de pocas casas al pie de la Sacra di San Michele, se presentaron más de diez mil peregrinos.
Qué ver
La iglesia es mucho más antigua que su advocación: se construyó a principios del siglo dieciocho, cuando la aldea abandonó la vieja iglesia románica, y entonces estaba dedicada a santa Ana. Se amplió a mediados del diecinueve, y en los años treinta del veinte un arquitecto turinés le añadió la sacristía y el campanario que todavía se ven.
Las apariciones de Fátima eran de 1917 y la Iglesia había autorizado el culto apenas algo más de diez años antes de esta advocación: era por tanto una devoción novísima. La estatua de madera que está sobre una columna de piedra a la izquierda del altar la esculpieron a propósito los maestros de Ortisei, en el Val Gardena, y pocos años después el obispo la coronó.
La visita
El santuario está en la aldea de San Pietro, en la carretera que sube hacia la Sacra; entrada libre, horarios ligados a los oficios y más afluencia en los días de las celebraciones marianas. Media hora.
El consejo de la redacción
Mire la corona sobre la cabeza de la estatua: la pagaron los fieles, que llevaron su propio oro. Eran los años inmediatamente posteriores a la guerra y oro en casa había poquísimo. Las coronas de los santuarios parecen todas iguales, pero detrás de cada una hay una lista de anillos y cadenitas de gente que tenía muy poco.
