El castillo de la condesa Adelaida se alza sobre la altura que domina el centro histórico de Susa, junto al arco de Augusto, y está entre los castillos más antiguos del valle. El nombre remite a Adelaida de Susa, que en el siglo XI llevó la antigua Segusio, las tierras de alrededor, muchos feudos piamonteses y el paso del Moncenisio a la órbita de la casa de Saboya; en la Edad Media la fortaleza fue a la vez fortificación y residencia de aquel señorío. Hoy alberga el Museo cívico y el centro de interpretación del territorio del Val di Susa, reabiertos tras las restauraciones en 2017.
Qué ver
El conjunto tiene forma de L: el ala este, más corta, mira a la ciudad vieja; la norte, más larga, tiende hacia el arco de Augusto, y el área entre ambas está separada por muros y torres en parte derribados. El ala este se data en los siglos X y XI, la época de Adelaida, y conserva algunos restos medievales: el postigo de mármol que daba acceso desde la ciudad y una hermosa ventana geminada bicolor cegada, además de otras geminadas antiguas en el interior. El ala norte tiene en cambio aspecto dieciochesco, pero está construida en parte sobre restos romanos.
La visita
Lo que hace este sitio distinto de un castillo cualquiera es la estratificación. En la misma área conviven restos celtas, el arco de Augusto, murallas y restos del área de mando romana, porciones del castillo de los condes y un ala barroca. Según los estudiosos el castillo se alza justo donde estaba el centro del poder ya en época prerromana, en tiempos del jefe celta Donno, y luego en la romana: las excavaciones han reconocido en el lugar el palacio del Praetorium, la residencia del gobernador, de unos setenta y cinco metros por cuarenta y dos, junto al arco.
El consejo de la redacción
De aquel palacio romano quedan los cimientos, un atrio de entrada, algunas teselas de un pavimento de mosaico y algunas bóvedas de las salas subterráneas: poco que ver, muchísimo que entender. Significa que durante dos mil años quien mandaba en Susa se instaló siempre en el mismo punto: celtas, romanos, condes medievales, Saboya. Suba hasta aquí antes de visitar el resto de la ciudad: desde este punto se lee el valle como lo leían ellos, y se entiende por qué un arco triunfal acabó justo al lado de la puerta de casa del gobernador.
