Del castillo de los Luna, que en otro tiempo dominaba Sciacca desde lo alto, hoy quedan pocas huellas, pero su historia es de las más sombrías de la ciudad. Lo construyó Guglielmo Peralta, conde de Caltabellotta y uno de los cuatro vicarios del Reino de Sicilia, y pasó después a la familia Luna cuando Margherita, heredera de los Peralta, se casó con el conde Artale de Luna, tío del rey Martín I.
Qué ver
El castillo está ligado por completo a los «Casos de Sciacca», la sangrienta contienda que durante generaciones enfrentó a dos poderosas casas de la ciudad: los Luna, de origen aragonés, y los Perollo, de estirpe normanda. El choque fue tan violento que casi redujo a la mitad la población, y no se cerró hasta 1530. De las estructuras originales quedan hoy escasos restos, en el mismo altozano donde se levanta la iglesia de Santa Maria delle Giummare, en su día dominada precisamente por la fortaleza.
El consejo de la redacción
No esperes un castillo intacto: aquí se viene por la historia más que por los muros. Une la visita a la cercana Santa Maria delle Giummare y a la basílica del Soccorso; juntas cuentan la Sciacca normanda y aragonesa mejor de lo que lo hacen los pocos restos del castillo.
