Sobre la puerta del castillo hay una inscripción en latín que dice: lo que gustó a los sicilianos, solo Sperlinga lo negó. Se refiere a 1282, el año de las Vísperas, cuando toda la isla se levantó contra los angevinos y los echó: aquí no. El castillo resistió más de un año dando refugio a los franceses, y desde entonces esa frase es la identidad del pueblo.
Qué ver
La fortaleza no está construida sobre la roca, está excavada dentro: las salas, los corredores, los establos, las cisternas y las escaleras están sacados de la arenisca, y las partes de fábrica son solo añadidos. Se sube por escalones tallados en la piedra hasta la torre, y desde allí se miran los Nebrodi y las colinas del interior.
Bajo el castillo, a lo largo del espolón, están las cuevas habitadas: casas excavadas en la roca usadas como vivienda hasta hace pocas décadas, con las paredes ennegrecidas por el humo y las hornacinas para los objetos. Algunas se visitan y muestran cómo se vivía, y no es un pasado tan lejano como parece.
La visita
El castillo está en Sperlinga, en la provincia de Enna, a una hora en coche de Nicosia y de las carreteras principales; entrada de pago, con horarios reducidos fuera de temporada. Hora y media con las cuevas.
El consejo de la redacción
Toque las paredes dentro de las salas: se sienten los golpes de cincel que vaciaron la roca, uno a uno, para sacar las estancias. Un castillo construido es una obra de transporte y colocación; este es una obra de sustracción, y es una manera de pensar la arquitectura que en Sicilia ha dejado huellas por todas partes.
