Durante siglos, quien mandaba en el condado de Módica —uno de los señoríos feudales más poderosos del sur de Italia— lo hacía desde aquí. El castillo de los Condes se alza sobre un espolón rocoso con dos lados cortados a pico, y fue a la vez fortaleza, residencia y cárcel: aparece ya en una lista de castillos reales de 1272 y en una bula papal de 1255, alojó al rey Federico IV de Aragón en 1366 y a Martín I de Sicilia en 1401. Desde 1361 se administraba aquí también la justicia, y las oficinas siguieron hasta 1865.
Qué ver
Del castillo antiguo —en su día cinco torres, cuatro puertas y murallas— queda poco, entre el terremoto de 1693 y los derribos: fuera todavía se levanta una torre poligonal del siglo XIV. El plato fuerte de la visita son las cárceles medievales excavadas en la roca del patio, una serie de salas cuadradas, cada una reservada a una categoría de presos; para los bandidos más peligrosos había dos fosas de unos siete metros de profundidad, cerradas arriba por una reja de hierro por la que entraban luz y aire, y una todavía se puede ver. Al patio asoman la pequeña iglesia de la Madonna del Medagliere, de 1930, y lo que queda de la capilla privada de los condes, San Cataldo. Hace poco se ha reabierto además un sobrecogedor túnel excavado en la roca, el antiguo paso de ronda que atraviesa el espolón.
La visita
Excavaciones arqueológicas recientes, hechas mientras se trabaja en la reutilización de la parte nueva del castillo, están sacando a la luz cerámicas, monedas de bronce, ajuares funerarios y cimientos que van de la Edad del Bronce hasta el siglo XIX: capas y capas de la historia de Módica. Desde la peña, el castillo domina la ciudad que ha crecido a sus pies.
El consejo de la redacción
Busca las dos fosas de los presos y el túnel de ronda: son los puntos en los que el castillo deja de ser un panorama y se convierte en la máquina de poder y de miedo que fue durante siglos. Un detalle que no te puedes perder: las hornacinas de las campanas tapiadas en el exterior, que antaño marcaban a la ciudad las horas y los sucesos vividos dentro de los muros.
