Santa Maria di Betlem es una de las tres antiguas colegiatas de Módica, con raíces en el Trecento, levantada donde antes se alineaban cuatro iglesias pequeñas. Su fachada guarda un récord: el primer cuerpo, renacentista y diseñado en 1571 por Corrado Rubino, natural de Noto, es el único frente de este tipo que sobrevivió al terremoto de 1693; el segundo cuerpo, neoclásico, se añadió entre 1816 y 1821.
Qué ver
El tesoro de la iglesia es la Cappella Palatina, llamada también capilla Cabrera (1474-1520), monumento nacional: una obra maestra del gótico tardío que se salvó del seísmo y quedó engastada en la arquitectura del Settecento. Su arco de entrada, que mezcla románico, gótico, renacimiento siciliano y gótico catalán, está entre lo más hermoso que la arquitectura dio en Sicilia entre Quattrocento y Cinquecento; dentro de la estructura octogonal se venera la estatua de Santa Maria di Betlem. En las naves te esperan además dos pinturas importantes: el Martirio de santa Catalina de Michelangelo Xiavarella, de 1650, y los Santos Cosme y Damián de Mario Minniti, discípulo de Caravaggio, de 1630. En la capilla del Belén se conserva un gran belén permanente de 1881, con sesenta y dos figuritas de terracota de Caltagirone.
La visita
Fíjate en las columnas del interior: aún llevan las señales de la riada del 26 de septiembre de 1902, cuando el agua subió hasta 3,43 metros desde el suelo. Desde 2019 un pequeño museo permite visitar el oratorio de la cofradía, del Settecento, y la propia Cappella Palatina.
El consejo de la redacción
Tómate tu tiempo ante el arco de la capilla Cabrera: es un catálogo de estilos — románico, gótico, catalán — esculpido en la piedra, y por sí solo justifica la visita. Y busca en las columnas las placas de la riada: cuentan otra Módica, la que convive desde siempre con el agua que baja de los montes.
