Qué ver
La fachada está dividida en dos secciones por una cornisa horizontal dentellada: en la parte inferior se abre un portal gótico con dintel sostenido por pequeñas ménsulas, mientras que en la parte superior hay un rosetón. El interior presenta una amplia nave única que se abre en un transepto y termina en un ábside rectangular. Destaca en particular el ciclo de frescos realizado por un pintor sienés del siglo XIV, con episodios de la vida de santa Catalina de Alejandría e historias de la vida del beato Gherardo da Villamagna. La iglesia guarda además un ciborio esculpido en forma de portal gótico, cerrado por una reja de hierro forjado realizada por Pietruccio di Betto en 1340, y un Crucifijo de la segunda mitad del siglo XV. La pieve conservaba en otro tiempo célebres tablas de Pietro Lorenzetti, entre ellas la Madonna de Monticchiello, hoy en el Museo Diocesano de Pienza, una representación de una Santa conservada en el Museo Tessé de Le Mans y la pintura Tres santos, custodiada en el Museo Horne de Florencia.
La visita
Al entrar en la pieve puedes admirar los elementos arquitectónicos del siglo XIII, los frescos del siglo XIV que aún se conservan a lo largo de las paredes y el ciborio de hierro forjado. Las obras sobre tabla situadas históricamente en su interior se reparten hoy entre colecciones de museos italianos y extranjeros.
El consejo de la redacción
Para completar la experiencia y ver la obra maestra pintada originalmente para este altar, combina la visita a Monticchiello con una parada en el Museo Diocesano de Pienza, donde se expone la Madonna de Monticchiello de Pietro Lorenzetti.
