El castillo de Rovereto se alza sobre un cerro rocoso encima del torrente Leno y domina la piazza Podestà, donde está el ayuntamiento. Sus orígenes se sitúan entre los siglos XIII y XIV, con los señores de Lizzana y luego los Castelbarco. La forma actual se la dieron los venecianos, que lo ocuparon en 1416 y lo convirtieron en una fortaleza para la artillería: a ellos, y a los ingenieros Giacomo Coltrino y Bartolomeo d'Alviano, se deben la planta poligonal, la muralla con sus caminos de ronda, los bastiones con decenas de cañoneras, el foso y un pozo de asedio de 57 metros de profundidad. En 1487 las tropas de Segismundo de Austria lo tomaron tras un asedio de 37 días; Venecia lo reconquistó y lo conservó hasta 1509, cuando pasó a los Habsburgo.
Qué ver
Los torreones llevan los nombres de los comitentes y constructores: Marino, Malipiero y Coltrino. El torreón Marino, levantado después de 1492 en la esquina este, mide unos 25 metros de alto, con un diámetro en la base de 16. A finales del siglo XV, para proteger las murallas de la artillería, se hizo entre los torreones un terraplén de tierra, grava y cal.
Desde 1921 el castillo alberga el Museo storico italiano della guerra, el museo italiano de historia de la guerra. En el torreón Marino se exponen las armas de caballeros e infantes de los siglos XVI al XVIII, en el Malipiero las de la prehistoria a la Edad Media. Hasta 1961 estuvo aquí también Maria Dolens, la campana de los Caídos, trasladada después a la colina de Miravalle.
La visita
Conviene comprobar horarios y entradas en la web del Museo storico italiano della guerra.
El consejo de la redacción
Perdida su importancia militar en el siglo XVII, el castillo conoció incendios, el último en 1797, y usos de todo tipo: asilo de mendigos, casa de reclusión y, de 1859 a 1918, cuartel de los Kaiserjäger. Durante la Primera Guerra Mundial fue bombardeado por la artillería italiana.

