Castel Lizzana, al que desde el siglo XX muchos llaman Castel Dante, era un castillo sobre Lizzana, pedanía de Rovereto, en un cerro desde el que se controlaba la Vallagarina, la vía entre el Véneto y el Brennero. El lugar ya estaba fortificado en época romana, como indican las monedas y los recintos de murallas hallados. La primera noticia escrita es de 1049, un «castrum in Lizana»; en 1208 era dominio de Jacopino da Lizzana, y hacia 1270 pasó a los Castelbarco, con los que, bajo Guglielmo el Grande, alcanzó su máxima importancia. En 1439, en las luchas entre Venecia y el príncipe obispo de Trento, los venecianos lo asediaron y lo destruyeron.
Qué ver
Era un castillo grande, con cuatro recintos de murallas alrededor de casi toda la colina, la entrada principal al este y los edificios residenciales al norte, dentro de un recinto con la torre del homenaje, otra torre y la cisterna. Hoy queda muy poco: un breve tramo de murallas, gruesas y altas, y el brocal de la cisterna.
Los restos están dentro del recinto del sagrario militar de Castel Dante: salieron a la luz durante las excavaciones para el osario, en los años treinta, y en gran parte se volvieron a cubrir o se destruyeron para dejar sitio al monumento.
La visita
Las ruinas, en restauración desde finales de 2018, se ven en el recinto del sagrario: conviene comprobar horarios y acceso con quien lo gestiona o con el Ayuntamiento de Rovereto.
El consejo de la redacción
El castillo no se reconstruyó porque el de Rovereto estaba demasiado cerca, y la colina se allanó después para cultivarla. A comienzos del siglo XIX se construyó aquí un puesto para la captura de aves, y durante la Primera Guerra Mundial, cuando el frente pasaba por aquí, se excavaron trincheras.

