La Pinacoteca municipal de Città di Castello tiene su sede en el palacio Vitelli alla Cannoniera, residencia renacentista del condotiero Alessandro Vitelli y de su esposa Angela de' Rossi, que ha llegado hasta hoy casi intacta en su estructura. El palacio se construyó entre 1521 y 1532 y se terminó en 1545; el sobrenombre viene de la fundición o el depósito de cañones que había en el lugar. En 1907 lo compró el anticuario y restaurador Elia Volpi, que lo salvó de la ruina y en 1912 lo donó al Ayuntamiento para alojar la pinacoteca. Con la Galería Nacional de Perugia es una de las principales colecciones de arte de Umbría.
Qué ver
La fachada que da al jardín a la italiana está cubierta de esgrafiados realizados por Cristoforo Gherardi según diseño de Giorgio Vasari, con grutescos y los emblemas de las dos familias. Las salas las pintaron al fresco Gherardi y Cola dell'Amatrice con las hazañas militares de los Vitelli, alegorías y paisajes mitológicos; en la escalera están las musas y las historias de Apolo tomadas de las Metamorfosis de Ovidio.
El núcleo de la colección procede de iglesias y conventos de la ciudad. Empieza con las tablas de fondo de oro del siglo XIII, con la Virgen entronizada del Maestro de Città di Castello, y llega al estandarte de la Santísima Trinidad de Rafael, fechado por los estudiosos en 1499-1501: es la única obra del artista que quedó en la ciudad. De Luca Signorelli, ciudadano de honor desde 1488, están el Martirio de san Sebastián y el gran retablo de Santa Cecilia; siguen una Coronación de la Virgen del taller de Ghirlandaio, obras de Raffaellino del Colle y del Pomarancio, terracotas de Andrea della Robbia y el relicario de san Andrés de Lorenzo Ghiberti y taller. La sección del siglo XX tiene obras de de Chirico, Guttuso, Carrà y Mafai.
La visita
El museo debe su aspecto actual a las restauraciones realizadas entre 1982 y 1985. Conviene comprobar horarios y entradas en la web del Ayuntamiento o de la pinacoteca.
El consejo de la redacción
Al palacio va unida la leyenda de la «Sora Laura», de quien se dice que fue amante de Alessandro Vitelli: aburrida por sus ausencias, habría atraído a los jóvenes que pasaban dejando caer a la calle un pañuelo de encaje, para luego matarlos en una salida del palacio que todavía existe.


