Qué ver
El santuario se organiza en un sistema de terrazas dominado por un recinto fortificado de muros en seco que encerraba una amplia zona abierta. En el sector nordeste está el área sagrada propiamente dicha, donde se conservan los cimientos del sacellum del siglo IV a. C. y donde las excavaciones decimonónicas de Mariano Guardabassi sacaron a la luz una necrópolis de cinco tumbas. Protegido muy de cerca por los ríos Nera y Corno y por un manantial, el conjunto devolvió en 2011 doce fosas votivas circulares excavadas en la arcilla, delimitadas con piedras y llenas de fragmentos cerámicos, huesos de animales pequeños y objetos metálicos de época helenística. El lugar siguió frecuentándose después de la conquista romana de la Sabina en 290 a. C. y hasta el siglo I a. C.; como último testimonio quedó la base de una pequeña construcción templaria del siglo II d. C.
La visita
El yacimiento está junto a la carretera provincial 476/2, en el antiguo puerto cuyo topónimo, Ancarano, se vincula al nombre de la gens romana Ancaria. Sobre el terreno se reconocen la forma del área sagrada y las terrazas, mientras que el excepcional conjunto de piezas salidas de las excavaciones —bronces umbro-sabélicos y etruscos, cerámicas de barniz negro, monedas republicanas y dos pocula con inscripciones dedicadas a Vulcano y Mercurio— se expone en el Museo Arqueológico Nacional de Umbría.
El consejo de la redacción
Para entender el valor histórico del santuario, combina la parada en el puerto con la visita al Museo Arqueológico Nacional de Umbría: allí puedes ver de cerca los curiosos bronces votivos de figura alargada del siglo IV a. C.
