El patrono de Parrano es san Blas, festejado el 3 de febrero. El castillo que domina el núcleo habitado, núcleo en torno al cual se desarrolló el pueblo, fue construido en posición estratégica sobre ruinas romanas y citado por primera vez en un documento de 1118, mediante el cual el obispo de Orvieto, Guglielmo, investía a Bernardo di Bulgarello con el título de conde y los privilegios feudales sobre Parrano. En su interior se encuentra todavía la capilla de San Biagio, que antiguamente comunicaba directamente con la iglesia del pueblo; el edificio conserva también dos altas torres almenadas de planta cuadrada y un jardín colgante.
En la base del relieve sobre el que se alza Parrano se extiende un laberinto de cavidades kársticas conocidas como Tane del Diavolo, donde se han hallado restos que se remontan a la Edad del Bronce: fondos de cabañas, cerámicas, pequeños vasos de terracota, collares y fragmentos de huesos de animales.