Al fondo del Valnontey, dentro del parque nacional del Gran Paradiso, hay un jardín botánico a mil setecientos metros de altitud. Lo abrió en 1955 el organismo del parque para conservar y mostrar la flora de estas montañas, y el sitio se eligió porque la hondonada permite reconstruir ambientes distintos a poca distancia. El nombre viene del lirio blanco que crece en los prados de alrededor.
Qué ver
Los bancales no están ordenados por belleza sino por hábitat: la morrena, el pedregal, la turbera, la roca, el pasto alpino. Cada uno reúne las plantas que en la naturaleza crecen juntas, de modo que se aprende a reconocer no las flores sueltas sino las compañías en que viven, que es como se lee de verdad una montaña.
Están además la sección de plantas medicinales, la dedicada a los líquenes y las especies llegadas de otras cordilleras del mundo, que aquí encuentran un clima parecido al suyo. Junto al jardín trabaja una estación de biología alpina, y la labor de herbario y de recogida de semillas continúa desde los años setenta.
La visita
El jardín está en Valnontey, a dos kilómetros de Cogne, y se llega a pie junto al torrente o en lanzadera; abre solo en la temporada de verano, con billete, y cierra en invierno porque bajo la nieve no hay nada que ver. Hora y media.
El consejo de la redacción
De vez en cuando deje de mirar abajo y levante los ojos a las laderas de enfrente: con unos prismáticos se ven los íbices en las rocas. Este parque nació para salvar a los últimos de los Alpes, y el jardín está justo al fondo del valle en que sobrevivieron. Las dos cosas son la misma historia, vista desde dos alturas.
