El palacio del Bo es la sede histórica de la universidad de Padua y toma su nombre de una posada que había aquí, con la enseña del buey. Dentro está la sala que cambió la medicina: el teatro anatómico construido en 1594, el más antiguo del mundo entre los permanentes, un embudo de madera de seis órdenes de galerías donde los estudiantes estaban de pie, apretados, mirando abajo la mesa en la que se diseccionaba un cuerpo.
Qué ver
El teatro es pequeño, empinado y oscuro, iluminado por las velas que los estudiantes sostenían en la mano; uno se asoma desde arriba y entiende enseguida la incomodidad y la determinación de quien pasaba allí las noches. Poco más allá está la cátedra de Galileo, desde cuyo púlpito enseñó dieciocho años antes de marcharse a Florencia, y la sala de los Cuarenta con los retratos de los estudiantes extranjeros más ilustres.
En el patio antiguo y a lo largo de las escaleras hay miles de escudos pintados y esculpidos: son los de los rectores y consejeros de los estudiantes, porque en Padua eran ellos quienes gobernaban la universidad. Y está la estatua de Elena Lucrezia Cornaro Piscopia, que se graduó aquí en 1678: la primera mujer del mundo en obtener un título universitario, en filosofía, después de que se le negara doctorarse en teología.
La visita
El palacio está en via VIII Febbraio, en pleno centro, frente al café Pedrocchi; se visita solo con visita guiada a horas fijas y con reserva, con entrada. Una hora. Es una sede universitaria en funcionamiento: en las mismas aulas se dan clases y se celebran graduaciones.
El consejo de la redacción
En el teatro anatómico, mientras el guía habla, mire la madera del pretil del primer orden: está gastada por las manos. Piense después que durante dos siglos estos cuerpos llegaban de noche y no se podía decir de dónde venían, y que toda la anatomía moderna se escribió de pie en esta sala.
