La iglesia de Santi Martino e Rosa, San Martino para los vecinos de Conegliano, está en la explanada que lleva su nombre, con la fachada vuelta hacia el río Monticano. Es un lugar sagrado de origen antiguo, ya presente en la primera mitad del siglo XIV y ligado a un monasterio; los frailes dominicos la reconstruyeron entre 1674 y 1730, dándole el aspecto que todavía tiene. Napoleón mandó cerrar el convento en 1806. Durante los bombardeos de la Gran Guerra la iglesia fue alcanzada en muchas partes, y la parroquia tuvo que rehabilitarla por entero. Desde 1921 la llevan los josefinos de Murialdo.
Qué ver
La fachada a dos aguas ha quedado tosca, de ladrillo, sin ningún adorno: a comienzos del siglo XX el arquitecto Vincenzo Rinaldo proyectó una nueva, que nunca se realizó. Tiene solo dos vanos, la portada de medio punto en un sencillo marco de piedra y, arriba, una gran ventana de media luna dividida en tres. A los lados hay macizos contrafuertes; el campanario, no alto, está en el lado norte, a la izquierda del ábside.
Dentro, una sola nave y seis capillas laterales. En el presbiterio elevado está la obra más preciosa, la Adoración de los pastores de Francesco da Milano: la Virgen y san José inclinados sobre el Niño, un pastor que toca la flauta, y al fondo un paisaje de colinas con una ciudad amurallada, a la luz del atardecer. En el coro siguen la Última Cena de Sante Peranda, de 1615, y los Santos Sebastián, Roque y Bárbara de Ludovico Pozzoserrato, de 1590. A lo largo de la nave hay un púlpito de madera del siglo XVIII, tallado con bajorrelieves por un artista del círculo de Andrea Brustolon.
La visita
Conviene comprobar los horarios de apertura y de misas con la parroquia. El órgano, construido por De Lorenzi en 1862, se restauró en 2010.
El consejo de la redacción
El edificio de dos pisos junto a la iglesia, a lo largo del Monticano, es lo que queda del convento de los dominicos: fue durante mucho tiempo el cuartel Marras de los alpinos, y dentro conserva el claustro. En su patio, con entrada por la piazza San Martino, hay un pequeño Museo de los Alpinos cuidado por la sección local; de allí sale la pasarela que sigue el río hasta el Ponte della Madonna.


