El Duomo es la iglesia más importante de Conegliano, en la diócesis de Vittorio Veneto. Está en el lado norte de la via XX Settembre, la Contrada Granda, entre la Porta Dante y la piazza Cima, y forma un solo conjunto con la Scuola dei Battuti. Nació en el siglo XIV como Santa Maria dei Battuti y se consagró el 5 de junio de 1491; hoy está dedicado a Santa Maria Annunziata y a san Leonardo, patrón de la ciudad. A san Leonardo estaba dedicado el antiguo duomo, que se hallaba en lo alto de la colina, en el conjunto del castillo, y ya no existe: el título se trasladó aquí después de 1757.
Qué ver
Desde la calle, de la fachada de la iglesia solo asoma lo alto con la cruz: la oculta el palacio de la Scuola dei Battuti, con su pórtico de nueve grandes arcos apuntados y el frente que en 1593 Ludovico Pozzoserrato cubrió de frescos con figuras y episodios bíblicos. Bajo el pórtico, seis escalones llevan a la portada; en el luneto hay una Virgen con el Niño pintada al fresco en el siglo XVI por Francesco Beccaruzzi. El campanario de ladrillo se remonta en sus partes esenciales a 1497: en la cara que mira a la Contrada tiene el reloj y, debajo, una inscripción latina sobre las horas, «Vulnerant omnes, ultima necat», todas hieren, la última mata.
El interior es de tres naves, con arcos apuntados y bóvedas de crucería que conservan en parte las decoraciones del siglo XV de Jacopo Collet da Arten y Desiderio da Feltre. En el ábside cuelga el retablo de Cima da Conegliano, una gran tabla de la Virgen entronizada con el Niño entre ángeles y santos, encargada en 1492 y que desde entonces ha permanecido siempre en el Duomo. A lo largo de las paredes están la Santa Catalina bautizada por el ermitaño de Palma el Joven, de 1585, sobre la portada; el San Francisco recibiendo los estigmas de Beccaruzzi, de 1545; una Anunciación de Pozzoserrato. En la primera capilla a la izquierda de la portada está la pila bautismal del siglo XV, traída aquí desde la iglesia de Arfanta.
La visita
Conviene comprobar con la parroquia del Duomo los horarios de apertura de la iglesia y de la Sala dei Battuti. La sala ocupa todo el primer piso sobre el pórtico, y sus paredes están pintadas al fresco por recuadros: el ciclo más antiguo, con escenas del Evangelio, es de Francesco da Milano y es de 1511; a finales del siglo Pozzoserrato añadió los episodios que le sirven de prólogo, de la Creación al pecado original.
El consejo de la redacción
Las campanas llevan escrita su historia. En las cuatro del conjunto está la misma inscripción latina, que dice: el furor enemigo me rompió, pero del bronce enemigo resurgí para cantar con voz clara a Italia y a Dios. Otra inscripción recuerda que las viejas campanas se las llevaron los austrohúngaros durante la Gran Guerra.


