Ostuni es la ciudad blanca: las casas están encaladas y de lejos parece un bloque de yeso sobre la colina. En lo más alto está la catedral, y su fachada es lo único que no es blanco, porque es de piedra clara labrada. Se empezó en 1435 y se terminó antes de 1495, en un gótico tardío que al sur llegaba con décadas de retraso y tomaba formas propias.
Qué ver
La fachada está dividida en tres por lesenas y acaba en un frontón hecho de dos arcos curvos, una solución insólita que se recuerda enseguida. Hay tres portadas apuntadas y sobre cada una un rosetón: el central es mucho mayor y tiene veinticuatro radios de piedra tallada, y es uno de los más hermosos de Apulia.
El interior, de tres naves sobre columnas, se rehízo en el siglo dieciocho, con techo plano pintado y capillas barrocas; junto a la entrada queda una columna del edificio original. Al final de la nave izquierda hay un altar de madera del siglo dieciocho, y en el ábside una sillería de nogal tallado del diecisiete.
La visita
La catedral está en piazza Beato Giovanni Paolo II, en el punto más alto del casco antiguo, a diez minutos a pie cuesta arriba desde piazza della Libertà; entrada libre, con cierre a mediodía. Veinte minutos.
El consejo de la redacción
Llegue desde abajo, subiendo por los callejones blancos, y levante los ojos solo cuando esté en la placita: la fachada de piedra aparece de golpe en medio del blanco, y el efecto está calculado. Mire después el rosetón a contraluz desde dentro, hacia las tres de la tarde, cuando el sol lo atraviesa.
